La mayoría de las empresas no está aplicando Inteligencia Artificial.
Cree que lo está haciendo.
Prueban ChatGPT, crean algún agente, automatizan una tarea o usan una herramienta nueva cada semana.
Y eso da la sensación de que están avanzando.
Pero hay un problema.
Están incorporando la tecnología más potente de los últimos años sobre procesos viejos, desordenados y que muchas veces ni siquiera están documentados.
La IA no corrige ese desorden.
Lo potencia.
Por eso veo el mismo patrón una y otra vez en empresas de Argentina, Perú, Uruguay y otros países de Latinoamérica: todos quieren automatizar primero y ordenar después.
Y ese suele ser el camino más rápido al caos.
El orden correcto es otro.
Primero, claridad: documentar los procesos.
Después, copiloto: usar IA para que las personas trabajen más rápido y con mejor calidad.
Y recién ahí, piloto automático: crear agentes y automatizaciones.
Es como construir un edificio.
No empezás por el piso 20.
Empezás por los cimientos.
Usá la IA a tu favor.
Axel.